sábado, 5 de noviembre de 2016

El Árbol del Otoño




Hace mucho tiempo en una aldea lejana vivía un indio muy especial. Era un trotamundos: recorría todos los países y, cuando regresaba a casa, los demás indios lo recibían con alegría. Se llamaba Correcaminos.

Siempre traía consigo un saco lleno de historias que iba recogiendo por todo el mundo. Nada más llegar se sentaban todos alrededor de la hoguera y escuchaban sus relatos.

Un buen día les dijo que había una tierra que tenía un clima tan suave que podía decirse que siempre era primavera. Y, en ocasiones, los árboles vestían colores dorados y rojizos; se llamaba El Otoño.

Los otros indios no le creyeron porque nunca habían visto árboles de aquel color, no conocían el otoño. Solo tenían invierno, primavera y verano. Debería traer un árbol de otoño. Y de esta forma Correcaminos recorrió el mundo preguntando a la gente donde podía encontrar el otoño. Pero nadie le sabía contestar.

Pasaron muchos años, tantos que Correcaminos ya tenía el pelo blanco. Y caminando llegó a un lugar misterioso… En una cueva encontró a un gigante que se presentó como el Señor del Frio. Éste le dijo: “Si de verdad quieres encontrar el otoño te va a costar la vida, ¿serás valiente?” Correcaminos contestó que sí.

Siguió el camino que le indicó el Señor del Frío y se encontró cerca de su aldea, al lado de una roca donde nacía la fuente del otoño y probó su agua. Entonces notó que sus pies se hundían en la tierra como si tuviera raíces y que sus brazos y manos se estiraban llenándose de hojas rojas y doradas.

Una suave brisa perfumada llegó hasta el poblado, los indios al seguirla se quedaron fascinados por el árbol y comprendieron que Correcaminos por fin le había traído el otoño...


           
Basado en el Cuento Indio " El Árbol del Otoño". Notebook Teresa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario